Hay algo que quiero que sepas antes de empezar: esta guía la he hecho pensando en ti.
No en la versión perfecta de ti. En la real. La que se mira al espejo por las mañanas con las prisas, con las dudas, con esa sensación de que el maquillaje es para otras, para las que tienen tiempo, para las que saben, para las que salen en Instagram con rostros impecables y veinte productos encima.
Esta guía no es eso.
Es una guía para mujeres como tú y como yo, con rostros reales, pieles reales y ojos reales. Sin filtros, sin perfección, sin miles de productos. Con el conocimiento justo y bien aplicado para que maquillarte se convierta en un acto de disfrute y de autocuidado, no en una obligación ni en un campo de batalla.
Mi intención es que te enamores del maquillaje como lo hice yo. Que descubras que sí es para ti. Que un día, sin saber muy bien cómo, te des cuenta de que no entiendes cómo has vivido tanto tiempo sin él.
Porque cuando te mimas por fuera, algo se mueve por dentro. Eso no es vanidad, es coherencia. Es reconocerte. Es decirte a ti misma, cada mañana, que también importas.
Aquí encontrarás todo lo que necesitas saber. Primero te hablaré sobre los productos, herramientas y el espacio de maquillaje ideal. Te recomiendo que eches un vistazo porque te ayudará a aclarar muchos conceptos. Seguido encontrarás un test con preguntas sobre las características de tu rostro. Una vez respondidas tendrás tu guía personalizada para que puedas maquillarte de una manera sencilla y rápida.
Maquillarte no debería ser una lucha, una carrera, ni algo que haces de pie en el baño mientras estás pensando en todo lo que tienes que hacer ese día.
No necesitas 40 productos, ni media hora, ni saber hacerlo perfecto. Ten en cuenta solo tres cosas:
Cuando todo está visible y ordenado, maquillarte deja de ser algo incómodo y empieza a convertirse en un pequeño ritual de autocuidado.


El mercado del maquillaje y la cosmética es inmenso. Podemos volvernos locas pensando que necesitamos absolutamente todo lo que los medios nos hacen creer, y realmente es mucho más sencillo de lo que parece.
Los productos se dividen básicamente en dos familias: los productos en crema o líquidos y los productos en polvo. Y aquí viene algo que muy poca gente sabe: una base de maquillaje y un corrector o un iluminador son esencialmente el mismo producto. Yo personalmente utilizo bases de maquillaje de diferentes tonos para corregir rojeces, ojeras y para contornear e iluminar mi cara. No uso ni correctores, ni iluminadores, ni polvos de contorno. Depende de las necesidades de cada piel.
Un colorete en crema puedes usarlo de labial e incluso de sombra de ojos. Y con los productos en polvo pasa exactamente igual.










Este es otro mundo que puede volverse infinito, pero te cuento algo: la mayoría de las veces los dedos son la mejor herramienta para aplicar base, correctores, sombras, coloretes, labiales. Como siempre, depende también de las características de tu piel y tu rostro.

Las hay planas y redonditas. La brocha lengua de gato se recomienda para aplicar bases densas o de alta cobertura. Su forma plana permite depositar bien el producto sobre la piel y trabajar todo el rostro o zonas determinadas donde necesitamos cubrir más. Se aplica arrastrando el producto.
Las brochas densas y compactas permiten trabajar el maquillaje a toquecitos y conseguir mayor cobertura. Son útiles cuando queremos cubrir granitos, marcas o manchas. Las brochas de pelo más suelto dejan un acabado más ligero, natural y transparente.
Las de corte recto son ideales para repartir el producto rápidamente. Las de corte redondeado o en punta se adaptan mejor a las formas del rostro y permiten mayor precisión.
Las brochas grandes cubren más superficie. Las brochas pequeñas son más precisas para detalles o zonas concretas.

Se recomienda humedecerlas para expandirlas y lograr una mayor integración del producto en la piel y un acabado más natural. Muy recomendables para trabajar a toquecitos, para difuminar contornos o cualquier producto en crema.

Las brochas para polvos pueden utilizarse para diferentes productos: polvos matificantes, colorete, bronceador o contorno.

Si necesitas una fijación alta de los polvos matificantes porque tu piel es muy grasa, o quieres sellar bien zonas donde el maquillaje tiende a moverse, puedes utilizar una borla. Te recomiendo coger una pequeña cantidad de polvo, descargar primero el exceso sobre la mano, y después depositarlo haciendo una ligera presión sobre la piel.

Puedes usar tu propio dedo para aplicar y difuminar las sombras, y funciona muy bien. Pero si necesitas precisión, necesitas un pincel.
Puedes utilizar directamente un lápiz de cejas, o también en formato gel o en polvo. En estos últimos casos se utiliza un pincel biselado, como el que hemos presentado para los delineados del ojo, pero este normalmente es aún más fino y pequeño.
Este test está diseñado para conocer las características únicas de tu rostro. Te haré preguntas sobre tu piel, la forma de tu cara, tus ojos y tus labios. Al terminar tendrás una guía completamente personalizada con las técnicas y los trucos específicos para ti. Tómate tu tiempo. Mírate al espejo con calma. Y recuerda que el objetivo no es que te conviertas en otra persona, sino que aprendas a sacar lo mejor de la que ya eres.
Aquí tienes todo lo que necesitas saber para maquillarte según las características únicas de tu rostro.
Si quieres seguir descubriendo, aquí tienes todo lo que podemos hacer juntas. Y si prefieres escribirme, estaré encantada de escucharte.
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